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Alrededor de 3.500 mujeres francesas viajan cada año a otros países de Europa, para cumplir su sueño de ser madres solteras, pues en Francia no esta permitido. Una ley estaría a punto de cambiar la situación.

 

FRANCIA Y LA REPRODUCCIÓN ASISTIDA

Una ley permitiría acceder a la reproducción asistida a mujeres solteras y en pareja

 

“No iba a cambiar un plan en el que llevo al menos desde 2015, pero no sabe la alegría que me da imaginar que las mujeres que quieran hacerlo en el futuro no tendrán que pasar por todo esto”, dice Brigitte. A los 39 años, esta auxiliar de enfermería del suburbio parisino de Ivry, aún no sabe si está embarazada y, cuando sepa que está embarazada, no sabrá si el embarazo llegará a término, pero tiene esa esperanza y sabe que si las cosas no funcionan, podrá intentarlo de nuevo en su país.

En los días que pasó en España para su primer tratamiento, el Senado francés aprobó la Ley de Bioética que le habría evitado ese viaje. Antes de eso no tenía derecho a postularse para una inseminación artificial.

La única razón: no tenía un marido. O cónyuge. O concubino. Un hombre.

Brigitte forma parte del alrededor de 3.500 mujeres francesas que, según una investigación del diario LaCroix, viajan cada año a otros países de la Unión Europea, principalmente Bélgica y España, y pagan un mínimo de 3.000 euros para acceder a la procreación asistida.

Isabelle Laurans, presidenta de la asociación “Mam’en solo”, explica que en su mayoría tienen un trabajo estable y están llegando a los 40 años, por lo que sin duda “su proyecto es fruto de una reflexión madura”.

“Me han llegado a decir, en tono de broma y no tanto, que consiga un amigo ‘que me colabore’. Lo que por supuesto no me interesa, por los riesgos emocionales y de salud que implica”. Teóricamente podría postular para una adopción, pero “una mujer sola difícilmente tendrá una respuesta positiva”, dice otra de las miembros de la Asociación. “La gente se niega a admitir que una madre soltera puede ser mejor familia que una pareja descuidada con su hijo”.

“No estamos contra las madres solteras. Si una mujer se queda sola y está pensando en abortar, por supuesto la apoyamos para que siga con su embarazo, pero con esta ley se pierde una barrera ética y se pone la medicina al servicio de personas que no tienen ninguna enfermedad”, asegura Caroline Roux, de la organización Alliance Vita, uno de los grupos que, junto con otros colectivos católicos como Civitas y Familias Francesas, logró en tres ocasiones durante el primer trimestre de 2013 sacar más de un millón de manifestantes a las calles para oponerse a la legalización del matrimonio entre homosexuales.

Aunque la ley fue finalmente aprobada y hoy parece difícil una abolición, Roux insiste en que la sociedad francesa no puede permitirse nuevas concesiones.

“A partir del momento en el que se crea un ‘derecho al hijo’ para las mujeres que no tienen una pareja masculina, no se sabe a dónde vamos a parar. ¿Qué será lo siguiente? ¿El mismo derecho para los hombres a través de la gestación subrogada? Poco a poco vamos pasando los límites y así terminaremos aceptando los embriones transgénicos y hasta los embriones quimeras creados a partir de material genético humano y animal”, comenta Roux.

Aunque a la ley solo le falte una votación en la Asamblea Nacional, el partido mayoritario en la Cámara Alta, los Republicanos, se cuidan de no herir las susceptibilidades de los votantes más conservadores y dejaron por fuera la posibilidad de que la seguridad social asuma los costos de los tratamientos, que, con una estimación de alrededor de 7.000 solicitantes anuales, podría ser de alrededor de 20 millones de euros.

Las cifras no preocupan a Benedicte Blanche, sentada tranquilamente en un café, mientras muestra en su computador las fotos de su bebé.

“A los 34 me di cuenta de que quería de verdad ser madre. No tenía trabajo, pero sí algunos ahorros y en internet busqué cuáles podrían ser las alternativas para una soltera. Fui a Dinamarca, intenté dos veces sin éxito, luego fui a Portugal, y funcionó. Ahora tengo un hijo”, dice.

“A veces tienes que salir un poco de la ley para que la ley sea cuestionada. Era una ley vieja que había que repensar para incluir los nuevos tipos de familia. Estoy orgullosa de haber luchado por ello y hemos probado que teníamos razón. Todo lo que importa es que siempre podré decirle a mi hijo que fue deseado”.

La importancia de este avance, es que, aunque por increíble que parezca, anteriormente las mujeres solteras y las parejas de mujeres, no podían realizar tratamientos de reproducción asistida.  Sólo se permite para parejas heterosexuales. Algo impensado, en comparación al gran avance en reconocimiento de Derechos Reproductivos que existe en América del Sur.

 

Si desean más información sobre maternidad subrogada o gestación subrogada, pueden escribirnos al email de contacto.

 

Saludos a todxs!!

 

Dr. Juan Pablo Rojas Pascual

Abogado - Consultor en Maternidad Subrogada

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